En los años noventa del siglo pasado, un profesor italiano, probablemente hastiado de la influencia perversa de la televisión, acuñó el término "Homo Videns", para hablar del hombre y mujer que se había entregrado al placer de ver, es decir que había adormecido sus neuronas al servicio de la televisión. Giovanni Sartori, así se llamaba el gurú, vaticinaba que la etapa del homo sapiens había llegado a su fin gracias a la caja boba.

Pero resulta que a la luz de los tiempos, el "homo videns" se quedó corto, a medio camino de la evolución, y rápidamente se creó otro término: "homo digitalis", el hombre mono obsesionado con sus juguetes tecnológicos que ya no son simples objetos que nos hacen más fácil la vida, sino son la vida misma.

Y los fabricantes muy sabios se apuran a poner en el mercado una versión mejor que la anterior, o eso al menos es lo que dicen. O no hemos visto acaso la cara que pone alguien cuando se da cuenta de que su versión de Ipod ya fue, es decir ya pertenece casi casi a la prehistoria digital. O el fanático que hizo de todo para cambiar su obsoleto y triste Playstation 2 por el Playstation 3.

Juguetes que cada vez se vuelven más imprescindibles, objetos fetiches, diría un apurado psicoanalista, que entre otras cualidades tienen la gracia de dar mayor estatus y poder al que los porta. Así una reciente encuesta de una empresa consultora afirma categóricamentete que un blackberry da más status a un ejecutivo que un Iphone. No es casualidad que la venta de Blackberrys entre los ejecutivos sea mayor.

Volviendo al tema de la mente, el psicólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, Carles Monereo, quien estuvo recientemente en Lima, dictando una conferencia en la Universidad Católica, dice que toda esta vorágine de Internet y de los juguetes tecnológicos viene construyendo una nueva manera de pensar. Una mente digital que ha dividido a la humanidad en dos: los emigrantes y los nativos. Los primeros hemos migrado del libro a las nuevas tecnologías, algunos nos hemos integrado bien, otros no tanto; y los nativos digitales son aquellos que nacieron con la computadora.

¿Será verdad que hemos pasado del homo sapiens al homo digitalis? ¿Adora usted sus juguetes tecnológicos?